Una propuesta amable con la diversidad textual de los pueblos originarios
De un tiempo a esta parte, aún muchos docentes, de manera conscientes o no, seguimos centrándonos en la implementación y transmisión de conocimientos y patrones culturales provenientes de una vertiente cultural (la occidental moderna) y una lengua (la castellana) que giran en función de libros y enciclopedias escolares, sin reflexión crítica alguna, dando por sentado su veracidad, su contenido y las bases epistemológicas en que se sustentan éstos.
Un grupo de maestros que participamos en el “Programa de Formación Docente en Educación Intercultural Bilingüe (EIB)” de TAREA durante los años 2006 y 2010 en la provincia de Canchis, Cusco, frente a esta realidad confusa y compleja a la vez, nos propusimos sistematizar nuestras experiencias en EIB para poder compartir con otros docentes a manera de una herramienta pedagógica para el área de Comunicación desde un enfoque intercultural.
A veces sentimos que hemos logrado avanzar con certeza y por buen camino, sin embargo cuando nos detenemos a reflexionar sobre lo actuado; nos tropezamos aún con muchos vacíos que no los estábamos visualizando con claridad y profundidad en nuestra práctica pedagógica. Es en esta medida, que nos planteamos generar espacios de reflexión conjunta con el propósito de dilucidar aspectos referidos al real tratamiento intercultural del área de comunicación.
- Una primera constatación es la referida a la presencia de la cultura escribal alfabética-fonética moderna y la oralidad andina vivencial como dos formas distintas de comunicación arraigadas en la práctica. Estas formas comunicativas responden a las dinámicas propias de dos cosmovisiones que tienen sus modos particulares de interacción. Esta realidad nos lleva a afirmar que no existe un modo único y particular de comunicarse. Por lo que es necesario mantener las literacidades existentes en nuestras comunidades andinas; para conservar las características culturales y lingüísticas. Pero que a su vez se dé paso a la incorporación de otras literacidades (escritura alfabética-fonética moderna) sin transgredir los valores culturales tradicionales; por el contrario, siendo amables con la diversidad.
- Respecto a los textos escolares, observamos que éstos no son neutrales; traen consigo patrones y un tipo de pensamiento en función a una cultura escribal alfabética - fonética moderna; desde esa perspectiva es trascendental que los docentes y los estudiantes sepamos con certeza a qué tipo de cosmovisión cultural pertenece. Así mismo, es importante presentarles las otras prácticas textuales (tales como la oralidad, el textil, el trenzado, glifos, el canto, la música, las ch’allas, los khipu, etc) presentes en los Andes, que responden a modos de relación entre el hombre y los demás seres del universo.
Son algunas de las reflexiones que nos han permitido asumir posiciones y plantear propuestas frente a esta complejidad del tratamiento entre la oralidad y la escribalidad. Nuestra apuesta es tender puentes relacionales para concretizar una comunicación “intertextual”. El presente gráfico permite visualizar de manera didáctica nuestra propuesta.

El continuum intertextual consiste en moverse e interactuar entre la palabra viva (con ánima) y la palabra representativa (fonológica); la oralidad viva (con sensación e intuición) más allá de lo humano que incluya la Pacha y el Cosmos y la oralidad humana (pensada); la lectura de textos vivos (con sensación, sentimiento e intuición) y la lectura de textos representativos abstractos (pensados).
Este aspecto incluye tanto textos escritos alfabéticos fonéticos como “otros textos”; la escritura de textos vivos (con sensación, sentimiento e intuición) y la escritura de textos representativos (pensando, sintiendo). Este aspecto incluye escritura alfabética fonética y “otras escrituras”. Un aspecto complementario al acto de comunicación que debe tomarse en cuenta es la comunicación intra e intercorporal (sintiendo, intuyendo, soñando). Esto implica la comunicación con algunas partes del cuerpo de una persona o de otra para acceder al saber.
Experiencia como éstas, nos ayudan a reivindicar la profesión docente. Somos profesionales de la educación que tenemos la responsabilidad de generar teoría desde nuestra práctica, principalmente aquella que requiere ser visualizada, debatida y puesta en discusión en espacios de decisión política. Sólo tenemos que abrir nuestros corazones, hacer recuerdo de nuestro pasado, dejar fluir y abrir nuestras sentidos para sintonizarnos con el Pacha; esto nos permitirá organizarnos como colectivo de maestros y plantear alternativas para una verdadera EIB que permita diálogos interculturales democráticos en desmedro de las jerarquías de poder. (Profesor Juan José Chuchullo Mayhuire).